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27.02.2015 - La monitora

Llevaba desde los 12 años yendo de campamento, así que cuando comenzaron mis primeras salidas nocturnas, tenían lugar con personas de ese entorno. Normalmente eran personas de mi edad o de edad similar, pero a medida que fuimos creciendo era cada vez más común pasar algunos ratos con nuestros monitores en aquellos maravillosos botellones, los cuales, si bien eran una gran molestia para los vecinos del lugar, eran todo un hervidero social para jóvenes de todas las edades. Recuerdo que Jose, uno de mis mejores amigos, estaba enamorado de Ana, una monitora de 29 años. Tras varios tropiezos con la realidad después de declararse ebrio en aquellas noches de alcohol a espuertas, y tras las numerosas negativas de Ana, cosa que era de esperar teniendo en cuenta la diferencia de edad, aquello se convirtió en una obsesión para él. Curiosamente, Ana tenía mucha complicidad conmigo, y era normal que nos lleváramos horas conversando, así que como era de esperar, las conversaciones comenzaron a centrarse en mi amigo, para lo cual era necesario distanciarse del resto del grupo para hablar con normalidad del asunto, ya que eran numerosas las quejas de ella al respecto. A raíz de aquello, empezó a ser bastante común que terminara acompañando a Ana a su casa para poder explayarnos sobre Jose a nuestro antojo. De ese modo y sin esperarlo ni pretenderlo, empezé a fijarme cada vez más en Ana, en los paseos nocturnos hasta su casa, había aprendido a deleitarme con ella y a seguirle la conversación a la vez. Ana era una mujer rotunda, de estatura media, con unos rizos negros que caían a ambos lados de su cara, la cual se encontraba presidida por una sonrisa pícara y unos profundos ojos negros. Estaba un pelín pasada de kilos, pero la forma en que su cuerpo repartía esos kilos de más era una delicia, unos pechos grandes y turgentes, unas caderas propias de la diosa de la fertilidad y un culo redondo y respingón.

Ahora bien, yo no iba a hacer el tonto como Jose, sabía de antemano que no iba a rascar bola, yo era un chiquillo por mucha apariencia que tuviera, y ella ya era una mujer. Aunque una noche todo dió un giro sorprendente. Estaba acompañando a Ana a comprar tabaco, ella se dispuso a entrar en un establecimiento y yo opté por esperarla fuera. Absorto me encontraba en mis pensamientos cuando...

-¿Sabes? Hoy llevo un tanga negro- fue un susurro en mi oreja, casi una caricia, que me estremeció desde la coronilla hasta la punta de los pies, y había sido Ana. Me quedé atontado, pero aun así, no me arredré, y en cuanto regresé de nuevo a la tierra le dije -No, y es imposible que lo sepa en tanto no lo compruebe.

No contestó nada, se limitó a cogerme de la mano y llevarme de vuelta al lugar donde estaba el grupo, pero a unos 30 metros de nuestro destino, introdujo mi mano en su pantalón, a lo que a pesar de mi sorpresa conteste palpando todo cuanto pude. -Ahora ya lo sabes- me dijo dando un mordisquito en mi oreja, y sacando mi mano de su suave culo, volvimos con los demás a seguir de botellón. Como podeis imaginar la erección que se me quedó era de campeonato, recuerdo que me miraban la entrepierna todas las que pasaban cerca de mi, cosa que no me hubiese disgustado si la erección no hubiera ido acompañada de una ingente cantidad de líquido preseminal que me esforzaba por disimular, era todo hormonas. La noche se presentaba ante mí con una clara posibilidad de sexo con Ana, pero nada más lejos de la realidad, solo se que llegué a mi casa erecto y mojado, y que me hice una de las mejores pajas de toda mi vida a la salud de Ana y su maravilloso culo, pero no se como, en algún momento de la noche nos perdimos de vista.

Pasaron dos semanas y dos docenas de pajas y volvimos a encontrarnos en pleno botellón. En esta ocasión la noche transcurrió con normalidad, eso si, procuré no perder de vista a Ana, y creo que ella tampoco me perdió de vista a mí. Y concluida la bebida, me dispuse a acompañarla a su casa. Fue raro, pero en todo el camino no dio signos de querer nuevos juegos eróticos y yo desistí de cualquier propuesta, imaginaba que había recapacitado y no iba a olvidarse de que yo era un niño. Así, que le di dos besos. -Buenas noches- le dije cordialmente, y me di la vuelta. -¿A que no sabes con quien he soñado esta noche?- me dijo, y al volver a girarme y sin esperar respuesta me dijo -contigo. He soñado que me tenías amarrada a la cama, bocabajo, con tu polla bien dentro de mi, y dejándome caer gotas de cera caliente sobre la espalda.

Mi polla saltó como un resorte me acerqué hasta ella y la besé, suave pero con infinita pasión, mi lengua acarició el interior de su boca, su lengua, dientes, encías, paladar; y ella hizo lo propio con la suya, le mordí, me mordió, besé su labio inferior, el superior, me apretaba contra ella para que notara el ser que crecia en mi pantalón, y a cada roce gemía suavemente llevándome a la locura. De repente paró en seco -vamos a la playa.

Y dicho esto me cogió de la mano y comenzamos el largo paseo de camino a la playa, y digo largo no por que estuviera lejos, ya que se encontraba a unos escasos 100 m, pero las numerosas pausas para besarnos hicieron que tardásemos como si estuviera en la otra punta de la ciudad. La polla me iba a estallar, el pantalón comenzaba a mancharse por fuera. Y a pesar de todo, a mis inocentes 17 años, no me había atrevido a avanzar con mis manos. Y curiosamente ella tampoco, luego comprobé que no quiso asustarme antes de tiempo. Bajamos a la playa, me senté y ella se sentó a horcajadas sobre mi, y después de otro largo rato besándonos me miró con la mayor mirada de lascivia que había visto, y me dijo -yo no tengo edad de venir aquí a comerme la boquita e irme para casa- y dicho esto se abrió la blusa que llevaba y aparecieron ante mí dos hermosos pechos contenidos por un provocativo sujetador negro. Acto seguido tomo mis manos, las colocó sobre sus senos y yo comencé a acariciarlos a través de la tela del sujetador, notando como se iban endureciendo unos pezones, que si bien no parecían muy grandes, respondían a mis estímulos de maravilla. He de decir, que a pesar de no ser virgen, tan solo había tenido tres torpes experiencias con una novia que había tenido anteriormente, así que allí mandaba Ana.

De pronto, se bajó de encima mío como quien desmonta del caballo y comenzó a acariciar mi polla por encima del pantalón. Viendo el estado de mi miembro, no tardó en sacarlo de la prenda al completo, y tras darle un par de lametones me miró con cara de viciosa y me dijo -me encanta que tengas una polla tan gruesa, me gustan las pollas gordas- y dicho esto se la metió entera en la boca para empezar la mejor mamada que me habían hecho hasta el momento, pasaba su lengua por el glande, lo absorvía, chupaba todo el recorrido del pene, hasta su base, acariciaba y lamía mis huevos. Suerte que me había hecho dos pajas ese día, y que el alcohol aumenta mis tiempos de corrida, por que si no no hubiera aguantado aquella delicia.

De repente, se levantó, se bajó las bragas, y levantando un poco la minifalda negra que llevaba, se sento de nuevo a horcajadas sobre mi, rozando mi polla con su empapado coño. Acaricié con mis manos aquel regalo que me ofrecía esparciendo bien todo el flujo, y tras esa operación ataqué su clítoris con mis dedos llevándola al borde del orgasmo, y fue al borde por que me hizo parar y me dijo -quiero correrme con tu polla dentro de mi, quiero sentirla hasta el fondo mientras me retuerzo de placer- y se introdujo de un golpe toda mi gruesa polla. Tuve que contenerme mucho para no correrme, y para distraer un poco la atención de la polla, le quité el sujetador, quedando ante mi dos de las mejores tetas que he visto y veré en mi vida, tetas grandes, blancas y blandas, pero en su sitio, sin efecto gravitatorio alguno, y sin silicona, y coronadas por dos pequeños pero duros y oscuros pezones, que me esforcé en besar, morder, lamer...Entonces comenzó ella un movimiento de caderas mágico a lo que yo respondí amasando su culo sin dejar de devorar sus pechos, mas que para besarla a ella de vez en cuando y mirarla a los ojos. Gemía profundo, sin exageraciones pero sin parar, y mirándome fijamente a los ojos me dijo - ya me he corrido tres veces, ya es hora de que inundes mi coño con tu zumo de vida, y no te preocupes, tomo la píldora.

Mi inexperiencia no me había dejado ver que había tenido tres orgasmos, su flujo resbalaba por mi gruesa polla, pasando por los huevos, el perineo, y llegando hasta mi culo lleno de arena, estaba en una nube, quería correrme, llenarla de mi, pero no quería que acabara aquello. Pero ella quería sentir mi semen ya, y así fue. En cuanto me dijo aquello, comenzó a moverse con un frenesí que no había mostrado hasta aquel momento, y fue imposible detener la corrida, así que por fin me dejé llevar, uno, dos, tres, cuatro, no se cuantos chorros salieron de mi aquella noche, pero parecía que el corazón se me iba a salir por ahí, sentía el pulso en mi polla, y Ana dió el grito más grande que había dado hasta entonces y soltó un abundante chorro de flujo al tiempo que contraía y abría los músculos de su empapada y caliente vagina. Nos acariciamos, nos besamos largo rato, yo dentro de ella aún, y recordé que aún tenía impuesta hora de llegada, y ya iba con una hora de retraso. Así que muy a pesar nuestro, nos vestimos, y nos despedimos con un profundo beso -cuando quieras, repetimos, pero recuerda, esto es sólo sexo, y no se te ocurra contárselo a nadie.

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20.08.2014 - Linda colegiala

Les pedí que hicieran los ejercicios anotados en el pizarrón y me senté detrás del escritorio a leer un libro sobre el ciclo de vida de los insectos. Estaba por terminar el prólogo, cuando escuché a una dulce y suave voz pronunciar mi nombre.

Se trataba de Mariana, una de mis alumnas, quien estaba parada a unos cuantos pasos de mí. Ella era el sueño de cualquier profesor, de todo hombre y una que otra mujer. Una cara de perfectas y finas facciones. Cabello largo y negro peinado en dos divertidas colitas. Un cuerpo de cintura estrecha, senos prominentes y piernas largas que, metido en su sensual uniforme de colegiala, lucía aún más tentador.

Tratando de ocultar el nerviosismo que su simple presencia me provocaba, le pregunté que se le ofrecía. En lugar de responderme, la atrevida chamaca se hincó entre mis piernas y comenzó a acariciar mi paquete por encima del pantalón.

No tengo que decir lo que eso me hizo sentir. Mi miembro despertó al primer contacto de sus pequeñas manos y mi corazón aceleró exageradamente su ritmo. Estábamos frente a toda una clase, por lo que no era prudente seguir con todo aquello, pero aunque así lo hubiera deseado, no la habría podido detener. La chiquilla era sumamente hábil y, antes de que yo me diera cuenta, en dos movimientos sacó mi endurecido pene. Ya no podía poner resistencia. Coloqué mis manos en mi nuca y la dejé hacer.

Se lo metió entero en su pequeña y estrecha boca que más bien parecía un barril sin fondo, pues ni siquiera se inmutó cuando su nariz topó con mi pubis. Empezó a subir y bajar por el tronco de mi polla, encargándose de éste con los labios y de la punta con su traviesa y experta lengua.

Al principio lo hizo con calma, casi de manera religiosa, pero conforme los gemidos de placer que me provocaba subieron de tono, ella aumentó la velocidad de su mamada. Pronto pareció que me arrancaría el pedazo, de la fuerza que le imprimía a su vaivén.

Esa húmeda cavidad rodeando mi verga y todos esos adolescentes viéndonos con envidia y asombro, hicieron que una intensa corriente eléctrica se concentrara en mis testículos y exploté como nunca antes. Disparé ocho o tal vez nueve chorros de semen contra el paladar de la jovencita y ella, demostrando su maestría, se los tragó todos. No derramó una sola gota.

El orgasmo fue tan fuerte que sentía que mis extremidades no me respondían. Creí que tendría tiempo de descansar, pero en cuanto limpió mi instrumento por completo, me dijo que era su turno. Se despojó de su diminuta falda y no llevaba nada debajo. Ante mis ojos quedó su sexo libre de vello, tan hermoso como juvenil y ya chorreando jugos de la excitación.

La muchacha subió una pierna al escritorio y otra a la silla y me puso su raja justo al nivel de mi boca. Me ordenó que comenzara a chupar su vulva y que no me detuviera hasta que ella quedara satisfecha. Sin más opción, empecé a mover mi lengua como un cachorro que se bebé desesperado su leche.

Aquel orificio y aquellas tibias carnes tenían un sabor delicioso que me provocó una nueva erección. Mientras disfrutaba lamiendo cada uno de aquellos pliegues y aprovechando que tenía las manos libres, decidí también masturbarme. Mi mano rodeando mi enhiesto pene, subiendo y bajando rápidamente, así como mi lengua dentro de su cálida e inexplorada gruta, me tenían en la gloria.

La preciosa niña, dueña de esa babeante cueva en la que también metía ya mis dedos, se deshacía en gemidos que me permitían gozar aún más del momento. Con un gran esfuerzo, miré hacia arriba y noté lo duro que estaban sus pezones, transparentes ante la delgadez de su blusa. Aceleré mi paja y mis bucales caricias.

Los jadeos y suspiros de Mariana se convirtieron en gritos y, empujando mi cara contra su sexo, ocurrió lo inevitable. Al mismo tiempo que yo me venía por segunda vez, manchando el piso del aula, ella también terminó. Sentí su orgasmo como si hubiera sido un balde de agua que me despertó de manera inesperada.

Se trataba de mi esposa, quien efectivamente y por mi negativa a levantarme de la cama, me había arrojado un balde de agua para quitarme el sueño. Era hora de irme a trabajar. Todo, mi palpitante verga en su boca, su mojada vulva en la mía y los jóvenes espectadores aumentando la excitación del momento, había sido un sueño.

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20.08.2014 - El nuevo acólito

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Mi nombre es Walter, tengo 36 años. Mi aventura ocurrió cuando tenia 18 años, y trabajaba de acólito en la iglesia de mi vecindad. Mi amigo Jorge que tenia un año mas que yo era acólito de la iglesia donde pasaba la mayoría del tiempo después de que salíamos de nuestras clases. Jorge mi invito a la iglesia y me presento al padre Gilberto que era el cura párroco. El padre Gilberto estaba interesado todo el tiempo en conseguir nuevos acólitos.

El padre Gilberto me dijo que tenia que asistir a una entrevista privada para hacerme una evaluación y ver si cumplía con los requisitos para investirme como acolito, la cita fue para el siguiente día a las 6 pm.

Yo llegue al otro día puntual a la cita, el padre Gilberto me esperaba en la casa cural, pero mi dijo que fuéramos a sus aposentos para que estuviéramos mas cómodos, yo confiado porque era el cura lo seguí, ya en el cuarto me hizo sentar y saco un formulario de preguntas a las cuales respondí en tono humilde e inocente. Me pregunto el nombre, mi edad, nombre de mis padres, hermanos, religión, escuela, y también que estaba dispuesto a hacer para convertirme en acólito a lo que yo respondí que cualquier cosa, el padre me miro de una manera especial y me pregunto que, que quería decir cualquier cosa, yo le conteste que lo que el me dijera yo lo haría. El padre Gilberto me dijo que muy bien, la entrevista termino y al despedirme me acaricio la cara y mi cabello y me beso en las mejillas mientras me sobaba las nalgas de un manera muy cariñosa, yo quede un poco confundido pero a la misma vez excitado sin saber porque.

Al día siguiente, en la escuela le conté a Jorge acerca de la entrevista y que le padre me había besado y acariciado. El me pregunto si el padre me había hecho desnudar a lo que sorprendido le conteste que no. Jorge me contó que en la entrevista de él, el padre lo había hecho desnudar y le había metido los dedos en el culo y que después de eso se había convertido en el juguete sexual del padre Gilberto y que el padre le había dicho que quería que yo fuera acólito porque tenia un culo muy paradito y quería que mi culito fuera para el, a pesar de que yo no tenia inclinaciones homosexuales eso me llenaba de excitación. Le pregunte a Jorge que mas le hacia el padre pero él me dijo que lo tenia que averiguar por mi mismo, así que me sugirió que visitáramos a el padre para que yo le demostrara mi buena voluntad de ser acólito y poder ver lo que le hacia el padre.

Lo planeamos para el otro día, Jorge me dijo que cuando llegara lo saludará con un beso en la boca, y después le sacara la polla y se la mamará sin decir nada y después todo se va a poner muy rico y entre los dos le haremos una mamada y después él te comerá el culo y la vas a pasar muy bien.

Cuando llegamos donde el padre yo me le colgué del cuello y lo bese metiéndole la lengua en la boca al mismo tiempo el me cargo cogiéndome de mis nalgas y levantándome del suelo, enseguida se sentó, yo le saque la polla que salto golpeándome la cara era como de 18 cm, y no muy gruesa comencé a mamársela, esa polla olía rico, yo se la mamaba duro le mamaba la guevas y el padre me ayudaba empujando mi cabeza, mientras tanto Jorge trataba de quitarme los pantalones, así que pare un momento y Jorge me desnudo completamente, regrese a esa polla parada y tan bella que estaba húmeda de mi saliva, Jorge empezó a besarme mi culito y a tratar de meterme un dedo era tanta la excitación que sentía que no sentí ningún dolor solo un placer inmenso, Jorge fui dilatando mi esfínter hasta que logro introducir tres dedos mientras tanto el padre Gilberto me estaba llenando la boca de la leche mas sabrosa que había probado hasta entonces, sabia a vino de consagrar, del que le dan a uno cuando comulga.
Jorge me acostó en la cama, y levanto mis piernas para ponerlas sobre los hombros del padre Gilberto, cogió la polla del padre que no había perdido la erección y me la puso en la puerta de mi culito virgen, el padre me dijo: ahora hijo mío… vas a pasar la prueba de fuego para convertirte el acólito, mientras tanto empujaba esa hermosa polla dentro de mi cuando la cabeza atravesó mi esfínter creí que estaba en la gloria pero lo bueno estaba por venir. Al empezar el mete saca con fuerza y rudeza y mi culo pedía mas, yo quería que el padre dejara esa polla clavada en mi culo por toda la vida, era la sensación mas maravillosa que había sentido y ahora Jorge la complementaba cuando puso su polla un poco mas pequeña en mi boca para que yo se la mamara, lo que hice con un placer inmenso.
Sentí la polla del padre crecer dentro de mi recto, y poco después como llenaba mi culo virgen de leche caliente y espesa, tardo bastante en eyacular sentí mi culito lleno de leche caliente y pegajosa cuando la sacó entre Jorge y yo se la limpiamos con unos lengüetazos y unas mamadas que pusieron al padre como loco, pero yo quería mas y le pedí a Jorge que me la metiera pero que quería la leche en mi boca a lo que Jorge obedeció con la venia del padre Gilberto.
Cuando Jorge lleno mi boca de leche la cual me trague todita el me masturbo junto con el padre fue el orgasmo mas rico que había tenido.

Ahora soy uno de los juguetes sexuales del padre Gilberto y Jorge y yo nos hemos hecho novios y nuestras relaciones son vigiladas atentamente por el padre Gilberto.
Después les contare como el padre me mete una bolas por mi culito, me pone el habito de acólito sin ropa interior y me soba las nalgas de un manera disimulada durante la misa.

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20.08.2014 - La ducha de Cristiii

alrededor de la segunda semana de abril. Antes de comenzar déjenme decirles que ésta historia es real, mi nombre es Tony, vivo en la ciudad de San Luis Potosí, México y actualmente estudio en la Universidad Autónoma de ese estado. Pero bueno, entremos en materia que es para lo que estamos aquí.

Todo comenzó al iniciar las vacaciones de pascua, de la escuela nos pidieron que hiciésemos un trabajo de investigación sobre alguno de los municipios del estado y en mi equipo de trabajo decidimos hacerlo sobre un municipio de la Huasteca, al este del estado, ya que esta muy cerca de la ciudad de donde es oriunda mi compañera Carola y de donde vive toda su familia. En el equipo de trabajo estábamos dos chicos y cinco chicas, las cuales eran Carola, Ileana, Marina, Lupis y Fabela; el otro chico del equipo era Jimmy y por supuesto yo.

Cuando salimos de la estación de autobuses estábamos todos muy emocionados, pero la emoción disminuyó con el terrible calor que hacia cuando arribamos a la Huasteca, de allí nos recogió la tía de Carola y nos trasladó a su casa, al llegar toda la familia nos recibió calurosamente, lo cual me agradó mucho, pues al ver a Cristi, la hermanita de mi amiga Carola, sentí que las pelotas se me subían hasta la garganta y mi pene comenzó a despertar de su letargo.

En verdad que Cristi estaba hermosa esa noche, imagínense; una chica de tez aperlada, de cabello castaño claro, ojos miel muy grandes y una boca teñida de un rojo manzana y para colmo la manera de vestirse, pues llevaba unos shorts azules de mezclilla deslavada que no disimulaba la redondes de su trasero y que mostraba cínicamente esas piernas esculturales, con dos muslos que se antojaban para ser mordidos; en la parte de arriba llevaba un pequeño top que apenas cubría sus tetas medianas de mis audaces ojos que no querían perderse nada. Ahora podrán imaginarse lo que sentí cuando saludándome besó mi mejilla y puso sus brazos alrededor de mi cuerpo.

Después de todo ese ajetreo sexual yo estaba a tope, me dolían los huevos por la erección tan tremenda que no tuvo satisfacción alguna y el corazón se agitaba cuando la veía pasar frente a mí. Esa noche vi por primera vez sus magníficos senos descubiertos cuando estando en la cocina se agacho para tomar la sal y entonces una de sus tetas se escapó del top y se mostró excelsa ante mis ojos; era increíble, no era demasiado grande, pero mostraba una textura tersa y apetecible, mientras un pezón rosado coronaba el seno con su duro y rugoso cuerpo.

Esa noche fue de perros, no pude dormir a pesar del cansancio del viaje y mi querido amigo "pancho" no dejó de retozar, mi mente imaginaba lamer el pezón de Cristi y mi mente trataba de concebir la apariencia de todo su cuerpo desnudo.

A la mañana siguiente nos levantamos alrededor de la 9 y comenzamos a prepararnos para salir a realizar la investigación; como desde temprana hora el clima alcanza una temperatura superior a los 25 grados en esa parte del estado, el calor era insoportable y yo me levanté un poco antes que los demás para tomar una ducha fría. Cuando me dirigía hacía el baño con mi toalla en mano, encontré en el pasillo principal a la señora Mari, mamá de Carola y Cristi, a la cual pregunté de la ubicación del baño y tras informármela me pidió que esperara un momento, ya que Cristi estaba bañándose para ir al trabajo y se marchó al mercado. Entonces me dirigí al baño para ubicarlo y ¡¡¡ohhhh!!! Sorpresa, el baño no tenía puerta, únicamente contaba con una cortina vieja.

De pronto la excitación fue demasiada y corroborando que mis compañeros dormían me lancé sobre la cortina, buscando un pequeño agujero para poder observar. Y de pronto allí estaba, a unos 15 centímetros del techo estaba en maravilloso hoyito. Mientras mi cuerpo se estiraba para alcanzar el agujero mi corazón parecía latir a la velocidad de la luz y mis ojos se cerraban y se abrían tratando de mejorar la visión.

De pronto allí estaba, el más hermoso culo que jamás he visto, era magnificente con el agua recorriéndolo de arriba abajo y penetrando en ese orificio que todos quisiéramos penetrar, las piernas eran también bañadas por el agua y tocadas por la misma magia erótica que deslumbraba su trasero, la espalda arqueaba mágicamente y parecía invitar a besarla mientras su cabello caía sensualmente sobre los hombros.

No pasó mucho cuando dio vuelta y dejó al descubierto un esplendor que comenzaba en sus dulces ojos y poco a poco bajaba hasta su boca melosa mordida por sus insaciables dientes, los cuales lentamente cedían paso al delicado cuello largo donde reposaba su cabeza y que a la vez eran la antesala de esas tetas que volvía a saludarme, ahora de una manera especial, pues se encontraban los pezones tan endurecidos que parecían querer escapar de los senos y que lograron derramar saliva de mi boca. Abajo su cintura se estrechaba para dar preámbulo al ombligo de musa que anunciaba la llegada al monte de la diosa Venus, cubierto de una selva espesa de vellosidad clareada únicamente por ligeros tonos castaños dentro de sí. Las manos coquetas tocaban insistentemente las caderas y alborotadas subían frenéticamente por el abdomen hasta encontrar las tetas y juguetonas acariciaban los botones; De pronto el jabón apareció en escena y junto a la complicidad de una mano comenzó a sacar espuma, y ésta, lentamente, fue llevada a la entrada de la vagina, mientras la otra mano hacía fácil el acceso abriendo los labios de la panocha y retiraba el abundante pelaje.

Cuando por fin desperté de ese maravilloso letargo me di cuenta que la cortina de cuarto había sido manchada por el semen que vertió mi pene de manera inconsciente.

Espero que les haya gustado la mejor experiencia de mi vida.

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20.08.2014 - MI PROFE SILVIA

La profesora (Silvia) era una chica joven, de unos 28 años (aunque aparentaba menos edad) bastante tímida, de baja estatura (1,65 m) morena clara, cabello oscuro, gordita y de buen trato, pero lo que más sobresalía en ella eran sus hermosas senos y su espectacular culo. Ella cree que está gordita yo diría que muy bien de carnes, sus senos aunque flácidos, muy grandes y apetecibles, sus pezones duros y grandes son como chocolates y sabrán lo excitantes que se ven, ella hace de todo para no llamar la atención, la hemos visto muy rara vez ponerse falda.

Normalmente con ella el grupo tenía muy buena relación, tanto es así que nos tuteábamos y a ella la llamábamos por su nombre. Luego salimos del aula de clases y comentamos el hecho con mis compañeros. Cuando ya íbamos saliendo de la escuela recordé que me había olvidado un libro debajo del pupitre, así que me volví rápidamente pues sé que no demoran en cerrar las puertas de la escuela una vez terminadas las clases. Cuando entré a la carrera al aula, me choqué de frente con la profesora de historia que había vuelto a buscar algo que también había olvidado. Quedamos frente a frente y por efecto de la velocidad que yo llevaba tuve que abrazarla para no tirarla al piso. En ese instante sentí como todo su cuerpo se estremecía. Me di cuenta que ello se debía a que tenía miedo debido a lo que había ocurrido hacía un rato en su clase. Se quedó paralizada recordando que me había llamado la atención por no estar atento Yo, ni lento ni perezoso, aproveché la situación de que estaba frente a ella abrazándola tratando de desquitarme y confieso que me atraía mucho la situación maestra alumno y bajé mis manos para apoyarlas sobre sus nalgas, que pedazo de culo toqué, se me puso duro solo de imaginarlo y cuando lo tuve no pude parar.

Ella solo suspiró, pero no se movió en lo más mínimo estupefacta de terror. Entonces comencé a acariciar su culo y a frotarlo con fuerza. Mi verga comenzó a engrosar y tuvo una gran erección que ella sintió contra su vagina. En ese mismo momento giré mi cuerpo arrastrándola contra cerca de su escritorio. Allí comencé a desprenderle su camisa hasta que afloraron sus senos, ella intentó no ceder fácilmente más sus senos todavía cubiertos por un sostén de color azul con transparencias y puntillas muy excitantes. Metí mis manos por entre la blusa y con suavidad desprendí el sostén por la parte de atrás de su cuerpo. Una vez hecho esto tomé el sostén y con fuerza lo tiré al piso. Tenía unas tetas espectaculares, y después de manoseárselas un poco, me incliné y comencé a chupárselas. Su respiración era agitada y ella continuaba inmóvil. Como sabía que no me las vería en otras aproveché para desabrocha accedió No me pude contener y dejando al descubierto ese fantástico paisaje, la llevé por donde debería desde hace mucho haber sido llevada, hasta los límites, veía su cara de asombro porque estaba siendo dominada, le pegaba en las nalgas y ella decía& así, así, más, más. Después la llevé hacia la pared, la giré como en los films pornos y puse su cara contra la pared sujetando con una mano su nuca y mientras con mi otra mano le acariciaba sus ricos senos y duros pezones, con mi verga le rozaba la raya del culo. En ese momento fue la primera vez que habló y me dijo que no la penetrara. A esta altura yo estaba recaliente y me la quería coger a toda costa, sin embargo y a pesar de todo me acerqué a su oído y le dije que me lo cambiara por algo. "No se que", me dijo. Entonces, yo le dije que se arrodillara y me la chupara. Ante esto, hizo una cara de no querer y entonces apreté mi verga contra su culo pretendiendo metérsela, así accedió a mi pedido y arrodillándose ante mí, comenzó a chupármela. Al principio lo hizo tímidamente, pero luego lo hizo mucho mejor hasta que acabé en su boca.

Ella se vio sorprendida por esto, se untó mi semen haciendo murmullos muy excitantes decía que eso estaba mal que no debería, pero que su marido no la tocaba así que deseaba sentirme más.

Entonces la levanté, le di un beso en la boca y le dije que no dijera nada de esto porque era solo entre nosotros dos y ella se lo merecía. Después que ella se trasformó en una verdadera putona, comenzó a mamármela después en un pupitre me montó como una yegua desbocada y se le olvidó todo y decía: así Jorge, hazme tuya, soy toda tuya, siempre te he deseado, me gusta cuando me ves los calzones y me fascina cruzar la pierna frente a ti, se que me deseas mucho que me has seguido muchas veces para vérmelos, ahora eres mío y seré tuya por siempre, dámelo así duro no te detengas. Después se soltó el pelo y era un espectáculo maravilloso, tenía por fin a la maestra dominada y sedienta de mi verga, yo creía que esto era eterno que nunca acabaría, más tuvo que terminar. Ella por último me la mamó y tragó mi semen, bueno también salvó todo esto el que hubiese una junta y nadie estuviera cerca. Creo que nos miró el conserje, más ella si se percató, fue algo que no le importó, creo que hasta le excitó y no dudo que no desee repetirlo más por ahora creo que sigue con su vida más un DIA de estos la espero y me vuelvo a sentir un dominador, la poseo y la hago una vez más MIA. Quien sabe si sus amigas supieran que es más que una maestra, es una verdadera hembra se los aseguro aún conservo sus calzones y los huelo por el gusto de haberla hecho MIA.

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20.08.2014 - ENCUENTRO MAGICO

Eran las dos de la tarde del viernes y el trabajo había terminado, Jorge recogió sus cosas y se dirigió al ascensor, después de terminar con su labor en la oficina, que estaba situada en un séptimo piso. Se montó y cuando iba a cerrar la puerta oyó una voz de mujer que le conminaba a que esperase, él esperó con la puerta entreabierta hasta que llegase ella, era la secretaria de la oficina de al lado.

Se llamaba Ana, era una chica de aproximadamente metro sesenta de estatura, pelo castaño por los hombros, ojos marrones, por esta descripción pasaría por cualquier chica de cualquier ciudad, pero parecía tener como un aura que la hacía más atractiva sobre todo a los ojos de sus compañeros. Empezaron a bajar en el ascensor, se miraban y cuando hubieron llegado a la altura del segundo piso él pulsó el stop del ascensor.

Ana le miró al principio como aterrada porque aunque su coño le indicaba que quería quedarse a solas con él y entregarse completamente, bien podía ser un psicópata asesino y más valía tener cuidado. El sin darlr opción pulsó el botón del último piso, allí sólo estaba el piso del conserje y como el titular estaba de vacaciones nadie iba a ese piso.

El ascensor comenzó la subida y Jorge cogiéndola como si fuera una pluma la levantó estampándola contra la pared mientras comenzaba a besarla sujetándola de las nalgas, ella respondía al beso apretando su lengua con la de él, sus labios se rozaban, los de él atrapaban el inferior de ella mientras le soltaba la blusa liberando las tetas bajando las copas del sujetador.

Llegaron al último piso y Jorge puso su mochila entre el quicio de la puerta y el tope con lo que el ascensor estaba ocupado. Los dos de pies se miraron, eran como dos perros en celo, ninguno de los dos daba el primer paso hasta que acercándose se besaban con dulzura lamiendo sus lenguas mientras con las manos se desnudaban mutuamente, Ana le soltaba todos los botones de la camisa y cuando los hubo quitado le comenzaba a morder los pezones. Las manos bajaban y le soltaban el cinturón, él por su parte la había desnudado de cintura hacia arriba y cuando ella terminó de desnudarle le dio la vuelta con ímpetu y poniéndola contra la pared le bajó los jeans de un golpe y le arrancó el tanga dejándole los pantalones en los tobillos.

La observó haciéndole girar como si fuera una muñeca, los pechos medianos con dos pezones como dos pequeñas montañitas rosas, el culo resp pelo y la levantó, puso una de las piernas de ella contra la pared del ascensor y la penetró con fuerza mientras le daba un gran y apasionado beso, ella le apretaba las nalgas y le acariciaba el ano con sus yemas haciéndole masajes circulares que hicieron que el culo se fuera lubricando lentamente y con mucha suavidad le fue metiendo un dedo, él entonces gimió y cogiéndola de las caderas la fue follando con más fuerza, el chico fue bajando por su cuello con la boca dándole suaves y procaces besos a los que ella respondía gimiendo cada vez más fuerte mientras le follaba el culo con dos dedos que entraban y salían sin dificultad.

Ana estaba muy cerca del orgasmo, Jorge la comenzó a lamer los pechos en torno a los pezones, pero sin tocar estos haciendo círculos hasta que le mordió uno estirándolo e hizo el efecto de un interruptor porque ella chilló teniendo un gran e inmenso orgasmo que hizo que apretase todos sus músculos y consiguiese que él sacándole la polla se corriese en sus pechos después de haberla hecho arrodillar. Habían terminado un asalto, pero no el combate, él la cogió toda la ropa y ella como embobada le siguió, ya se oían algunas voces reclamando el ascensor. La subió al cuarto del ascensor y la ató a la reja que evitaba que la gente se pudiera caer por el hueco. La ató en forma de x de pies y de espaldas a él, Jorge se colocó detrás tapándola los ojos con un pañuelo de seda negro que solía llevar la muchacha al cuello.

La fue besando en las orejas, bajaba por el cuello mientras se iba masturbando y acarici&aacut

e;ndose la polla para que volviese a crecer, la fue lamiendo la espalda en pequeños besos dibujándosela con caricias, amasando la piel y realizándola pequeños masajes muy sensuales y descendiendo cada vez más hasta llegar al comienzo de las nalgas para entonces pasar la lengua por la hendidura de sus nalgas y descender a su agujerito y empezar a haciendo círculos lamérselo y darla pequeñas estocadas en él.

Ya tenía la polla dura y el ano estaba lubricado, ella comprendió sus intenciones y se quiso negar. No, por favor, te deseo y haremos lo que quieras, pero no me sodomices que soy virgen por ahí—- le suplicó.

El agarrándola del pelo la susurró al oído:Estás muy guapa cuando protestas, pero esto no va a hacer que te haga caso, además ya verás como te gusta y cuando acabemos te invitó a pasar el fin de semana en mi casa.

Cuando le estaba diciendo esto la penetró analmente introduciendo el glande y sacándolo varias veces hasta que estaba tan caliente que se la metió por completo de un golpe. Ella se quejaba, pero al final los quejidos de dolor se transformaron en gemidos de placer y cogiéndola de las caderas la fue follando con suavidad primero y luego con más violencia hasta que se corrió en su interior. La liberó, se adecentaron, se vistieron y se dirigieron a la casa de Jorge a pasar el fin de semana.

Este es un relato imaginario, pero va dedicado a una chica que ella ya sabe. Si queréis escribirme podéis hacerlo.

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20.08.2014 - MI VECINA ME APOSTO EL CULO Y LO PERDIO

Su nombre es Yareni, es mi vecina en el conjunto habitacional, donde vivimos desde que éramos pequeños, pero ahora cada uno vivía solo, pero en el mismo condominio& nunca hubo una relación más allá de una amistad en la pandilla del barrio y después un hola y un adiós, ya que, al crecer cada uno se forjó por su lado, la universidad y todo lo que eso implica, hizo que solo nos encontráramos ocasionalmente por el vecindario y solo de pasada, yo en los albores de las matemáticas y ella se hizo licenciada creo&

La verdad no es la gran cosa, pero si está bastante cogible, no es fea, es morena, alta, tetas regulares, pero eso si, bien culona&, una vez, un domingo por la mañana, en uno de esos días que rara vez coincidimos, nos encontramos en las escaleras, nos tomamos un minuto para charlar y recordar viejas aventuras en el barrio& de cómo jugábamos de chicos y ella siendo la única mujer como se acoplaba con la pandilla.

Realmente era una plática muy agradable, por lo que nos quedamos hablando por horas, recordando nuestras peripecias infantiles&

Ella me confesó que se juntaba con nosotros, porque le gustaba como nos llevábamos entre los hombres, porque podíamos hablar con groserías, y de pitos y panochas sin inmutarnos y persignarnos, como las mujeres que son más recatadas y reprimidas, ya que, ella decía que el trato entre hombres es más auténtica, de cómo decíamos cosas con implicaciones sexuales sin inmutarnos en nada, como cuando, sentíamos que teníamos la razón en algo y decíamos al compañero de juego cuanto apuestas&y si, si… ¿me la mamas?…, de solo recordar eso& mi nalgona vecina soltaba la carcajada&.

Para entrar en detalles, ese día traía puestos unos jeans ajustados que le hacían resaltar sus redondas nalgas y su buen formada figura, una blusa blanca que le resaltaban sus pezones sobre sus senos regulares&

Así pasaron las horas y la plática se hacía más agradable, retomando con ello una confianza que no se sentía desde muchos años cuando estábamos en la misma pandilla de juego&En el transcurso de la plática recordamos a los vecinos que ya no estaban en el vecindario, pero que habíamos tenido buena amistad con ellos, salió a la plática Luis, un amigo mutuo, que se había casado, pero por problemas se había divorciado en menos de dos años de verse casado, ella juraba que no se podía eso, porque la ley lo prohibía y no se que tantas cosas, porque tenía que pasar más tiempo para el divorcio, yo decía que si se podía, aún sin saber nada de leyes, pero que al tener a Luis todavía como compañero de juerga, sabía de cabo rabo como h que:& y si, si, ¿me la mamas?

Quedó algo seria, pensé que se había molestado ante mi vulgaridad, pero fuera de ello pensó unos cuantos segundos y con toda la naturalidad del mundo, asintió: Mmmmm&Va…— jaja ..— solo me reí…siguiendo el juego&

Y cual va siendo la sorpresa que yo tenía razón, entonces ya que ella había comenzado el jueguito, no tuve más remedio que seguirlo y tratar de cobrar mi apuesta&, chanteajándola entre broma y en serio que estaba con toda una licenciada y que había puesto su honorabilidad en el cumplimiento de su palabra&.

No esperaba esa reacción, quizás estaba en sus días fértiles y necesitaba algo de verga en su chochito, ya que, con toda la naturalidad del mundo, dijo que estaba bien&

Esa actitud tan natural, me excitó bastante, por lo que, fingiendo también una naturalidad en mí, pasé a la sala, me bajé los pantalones y recostándome en el sofá& me empecé a hacer la paja frente a ella, esperando el anhelado pago, el solo hecho de que ella me viera haciéndolo me molaba bastante, mi mirada cambió, siendo ahora completamente lasciva a su cuerpo entero& no se si eso la asustó, pero mi vecinita empezó a reaccionar, me dijo que era solo una broma y lo había hecho para verme la pija, pero que ya era suficiente.- lo que no me parecía ante mi gran erección&. Mi pene había alcanzado la erección total, como nunca me lo había visto, pues tan solo pen

sar en hacer mía a esa culona me ponía bastante&

Al ver mi verga parada, parece que la vecina se volvió a animar, ya que su semblante le cambió, a lo que le propuse un trato justo a mi punto de vista. Si es que no estaba del todo convencida…un doble o nada, dejándolo a la suerte&

Pero le costaría caro porque yo ya tenía ganada la mamada debida y a pulso&, por lo que propuse doblar el precio& Es decir, decidiría la suerte si obtendría mi mamada o no, pero era doble o nada, Ok— le dije& si te gano, me la mamas y te la doy por el culo—- mmmmm& no lo se&—–contestó—-, sin esperar más mandé a volar la moneda, sabiendo que ese era mi día&y wooala& ¡¡gané!!

No quedó de otra, después de cómo un minuto de silencio, parece que no le desagradó tanto la idea y comenzó a agacharse y empezar a lengüetear mi polla, ¡¡woooow&vaya!! Si que se lo tenía guardado, era una experta& su lengua recorría mis huevos hasta la punta de mi verga&, podía sentir el pulso de mi verga cuando la engullía toda en su garganta, tiernamente le acariciaba los cabellos mientras, le arremetía la pija hasta atragantarla& no podía más, la levanté y le bajé los jeans hasta la altura de la rodilla& y pude ver un enorme, pero hermoso culo, con un insignificante hilo de tanga entre sus nalgas& lo que me provocó una sensación de excitación inigualable, hasta pude sentir como eyaculé un poco en la boquita de la vecinita&

La empiné un poco, y la puse frente a un espejo, observando por un lado como me mamaba la verga y por el otro su glorioso culo abierto solo para mí… ya que empecé a meterle un dedo en el ano, mientras le daba duro a su boquita&

Continué abriendo una y otra vez sus nalgas viendo lo vislumbrante de sus agujeros húmedos y expectantes ante mi verga que ya apuntaba el techo& no aguanté más y quise probarlo, ya sin jeans y fuera tanga, empecé a lamer su culito… era un orificio apretado y grisáceo… exquisito… mientras ella hacía lo propio en mis testículos& le traté de probar la vulva, pero la muy puta&como buena abogada& dijo que solo me pagaría lo de se veían sus nalgotas rebotando cada vez que la embestía con mi gran verga…

También veía como aferraba sus dientes, luchando frente a frente su culo a no dejar penetrarse y mi pene a desbaratarle el ano…creo que gané… porque mis testículos llegaron a tocar su vulva, teniendo a mi querida culona, penetrada hasta el fondo… y vaya que para ese trasero no es tan fácil abarcarla….

No obstante ello, su culo fue divino, apretadito en todo momento… hacia que mi pene se contrajera cada vez que tocaba sus cavidades anales….

Sin resistir más… saqué mi pene de su agujero, arrimé mi miembro a su boca obligándola a que probara su propio culo a través de mi pene… y con una fuerte masturbación me vine en su boca, embarrando una gran descarga de semen en su lengua, el resto se escurrió por su cara y cabello… mi dedos también con esperma… los limpié metiéndole un poco de semen en el culo para sellar el venerable trato…

Siendo con ello uno de los mejores encuentros ocasionales que me han ocurrido en mi vida sexual… y siendo un verdadero placer para mí, hacer tratos con distinguidas personas como la de mi vecina…jaja…

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20.08.2014 - LA DENTISTA PUTILLA

Todo empezó gracias a un dolor de muelas. Después de esperar a que el penúltimo cliente de la dentista terminase, llegó mi esperado turno, por fin me aliviaría del dolor, y de otras cosas, aunque yo no lo sabía.

Ya tumbado en la camilla, con la boca abierta, la doctora empezó a inspeccionarme la boca. Solo llevaba la mascarilla y sus ojos era lo único que podía verle. Eso me excitaba. Al poco tiempo pude sentir como sus pechos se apretaban contra mi hombro izquierdo, cada vez que se acercaba.

Sus tetas se apretaban con fuerza; las sentía blanditas contra mí. Bien apretadas, y sentí como mi polla se endurecía con una fuerza terrible. Entre la doctora, a la que solo había visto un par de veces, y yo, había algo extraño.

Nuestras formas de hablar eran sugerentes, pero ninguno se atrevía a nada más, de pronto ella hizo algo al respecto. Era tan notable mi bulto en la entrepierna que no había duda de que la tenía tiesa (llevaba pantalón de chandal, la otra ropa la tenía mojada por los lluviosos días de otoño) -Huy, lo siento-dijo, apartando sus tetas de mi hombro-aunque por lo que veo, ¿no te molesta mucho verdad? Al decir esto, su voz fue tan sensual y tan descarada que mi polla empezó a latir en mis pantalones, y tuve unas ganas terribles de masturbarme nada mas irme, pero la cosa continuó.

Como veo que te gusta, mejor será seguir igual, al decir esto, apretó sus enormes tetas contra mí, y empezó a sobarme la polla. Estaba cachondísimo. Me levanté y le dije: vamos a follar estoy apunto de correrme. Ella se rió -huy, que descarado, solo soy tu dentista. Quitándose la mascarilla, se rió con una carcajada muy excitante y yo la cogi por los hombros y la puse de rodillas.

Ella bajó mis pantalones y empezó a chuparme la polla unos segundos después me corrí, llevaba tanto tiempo sin correrme que le eché un chorro tan grande que cayó por su boca, manchando su uniforme.

Entonces abrió la boca para enseñármelo mientras se le caía bastante por los lados, y se tragó lo que quedó, que era muchísimo. Fóllame cerdo. Me he tragado tu leche y ahora quiero que te corras en mi rajita. Soy una puta en celo y entonces se bajó los pantalones que tenían trazos de semen en su entrepierna.

Al hacerlo descubrí que no era semen. La muy puta no llevaba bragas, y sus fluidos caían por sus muslos manchando el pantalón, enseguida chupé sus muslos para limpiárselos. Sus fluidos eran pegajosos y tenían un sabor a puta increíble. Su olor se percibía desde lejos.

Tenía el coño peludo, pero depilado. Se dejaba pelo en la zona central, recorriendo todo su chochito, entonces hundí mi cara en su entrepierna y comencé a chupar, la tía estaba tan corrida que mi cara se empapaba, mientras daba gemidos de place El suelo estaba empapado de su liquidillo, al igual que mi cara y mi ropa -ahora te follaré- pero ella me dijo que no podía mas. A mi me daba igual. Con esa comida de coño y su olor a hembra llenándolo todo, no podía dejar mi polla sin devorar su raja.

Así que la cogi y se la metí de golpe, ya que estaba empapada. Al principio se resistió, pero luego me dejó seguir metiéndosela con furia en sus entrañas. Entonces liberé sus tetas de su ropa interior y comencé a chupárselas y a pellizcárselas para darle dolor – puta asquerosa, ¿te gustaba apretarte las tetas en mi eh? pues ahora apriétalas.

La tía no hizo nada así que le di un azote en las tetas y se las pellizqué diciéndole: aprieta tus tetas. Ella gimiendo de dolor y placer, se apretó a mi mientras presionaba sus tiesos y grandes pezones en mi.

Paré y la puse a cuatro patas.

-ahora te romperé el culo zorra- -no por favor ten cuidado- Le dije que tendría cuidado y se la metí, pero se la metí de golpe. Se retorció, corcoveando como una loca, estirando el cuello mientras daba un grito de dolor, pero eso la puso tan cachonda que se corrió como una cerda, y de su coño palpitante comenzó a manar líquido a borbotones.

Mientras daba espasmos y yo me corría dentro, me dejé caer encima de ella, que también se dejó caer tie

sa como un palo al suelo. Estábamos pringadísimos. Esta tía echa una riada cada vez que su chochillo se corre.

Ella fue a cambiarse y me llevó a su coche para acompañarme a casa. Al llegar al coche me dijo: -aún siento tu lefa salir de mi culito y así termina esta parte de la historia

Autor: comics porno

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20.08.2014 - La vecina mas linda que jamas tuve

Sentado en el bar con un amigo, cerveza de por medio un día de calor luego de trabajar, pasaron dos muchachas de aproximadamente dieciocho años, muy bonitas, bien arregladas, que llamaban la atención a cualquiera, pero no deberían habernos llamado la atención a nosotros que ya estábamos en los cuarenta. Mi amigo Armando, me dice así:

"Víctor, debo estar poniéndome viejo, cada día me gustan mas las chiquilinas" Este comentario, que me causó gracia, más porque él es cinco años mayor que yo, lo deje de lado por ese momento.

Lo que no pude imaginar es que muy pronto yo no solo pensaría igual. Hace cuatro o cinco años, frente a mi casa, se mudó una familia que tiene dos hijos, uno de casi 20 años, hombre, y otra que en ese momento tendría no más de 13 años. No era fácil verla todos los días, además tampoco me procupaba por ello, pero las veces que la vi, generalmente los fines de semana, salir en su motocicleta, siempre manifesté que esa niña iba a tener un futuro de belleza enorme. Era, y es realmente una muñequita, se llama Andrea. Lo que más me llama la atención es el rostro de profunda belleza que tiene y en aquel momento ya estaba apuntando a un desarrollo exuberante. Pues así eran las cosas, pasaron esos cuatro o cinco años, y hoy Andrea, con la que en estos años habré cruzado uno o dos saludos por mes, y no más de un hola, salvo en una sola oportunidad que se dio un caso puntual en el vecindario, bueno, ella tiene hoy 18 años. Deduzco eso porque ya sale manejando el auto de su padre, ya que en mi país el permiso de conducir es para mayores de esa edad. No saben lo que es ahora esa muñeca. Tiene hecho la permanente en su cabellera, y se hizo claritos. Es divina, y un cuerpo que no tiene nada que envidiar a una modelo, aunque no demasiado alta.

Quiso la diosa fortuna, ahora pienso que es una Diosa, que una mañana de llovizna salieramos ambos de nuestras casas a la misma hora. Zas… Te llevo? Ni lo dudé en preguntarle, y me dijo que si inmediatamente sonrisa de por medio. Que hermosa sonrisa¡¡¡

Estaba vestida con una pollerita corta, ya que estábamos en verano, minifalda minifalda, y sentada al lado mío en el auto, prácticamente quedaban expuestas la totalidad de sus piernas. Para que describirlas, solo hay que imaginarlas, imaginen las piernas de una preciosura de 18 años, perfectas, sin un defecto. Tendría que cuidarme al manejar o no llegaría sano a destino.

Ella se dio cuenta de que yo había posado mis ojos en ese hermoso par de piernas, intentó bajarse, aun sentada la pollera pero no había tela para ello, entonces sonrió, tomé esa sonrisa como una puertita abierta y entré diciéndole : "No las escondas que son preciosas". El hielo estaba roto, y sorprendentemente, esperando un gesto de desaprobación , queja o indiferencia, me devolvió otra sonrisa y me dijo "Te gustan?"

Yo le dije que no había nada de ella que no le pueda gustar a un hombre, ya habíamos atravesado el principal escollo. Se volvió a sonreír y me dio las gracias. Me dijo que yo debía ser distinto a los hombres en general porque nadie se fijaba en ella. "Ni novio tengo", me dijo. A mi no me quedaba claro si me estaba tomando el pelo. No hay forma de que pase por algún lado y no llame la atención, pero las cosas de la vida a veces son así, la gente no se da cuenta de muchas cosas o hay demasiadas mujeres, o hay muchos homosexuales (bienvenidos sean no tengo nada con ellos).

Palabra va palabra viene rompimos totalmente el hielo, teníamos una media hora de viaje así que el tema central de la conversación fue ese, sus piernas, su belleza, los hombres y las mujeres. Sorpresivamente, sorprendentemente, increíblemente, luego de poner un cambio en el auto, tomó imprevista e intempestivamente mi mano y la apoyó sobre sus piernas diciéndome: "Si te gustan tócalas, a mi me halaga mucho que te gusten". Quedé petrificado. Inmediatamente debajo de mi pantalón se empezó a vislumbrar el crecimiento de mi fiel compañero, casi en forma violenta. Ella lo notó enseguida. Volvió a sonreír, Dijo Pahh, en un gesto medio infantil medio mujer. Comencé a pasar mi mano sobre sus piernas, luego la metí entre las dos, toqué su entrepierna y puse dos o tres dedos por sobre ella, tocando su rajita. Ella empezó a estirarse sobre el asiento, y pronunció unos dulces gemidos. Ahhhhhh, que lindo, mientras me miraba y ponía un gesto de picardía junto con algo de satisfacción.

Ya era imposible seguir manejando, era ese día o nunca. El sueño hecho realidad. Di vuelta marcha atrás, desandé unos tres kilómetros hasta llegar a un hotel que está sobre el mar, era martes así que a esa hora de la mañana había lugar de sobra, la invité a entrar, le aclaré bien "sin problemas no?". El a me dijo que no me preocupara, que entrábamos, salíamos y todo bien.

El único inconveniente, de no tener efectivo, fue pagar con tarjeta, cuando llegara la liquidación se vería un gasto extraño, pero estaba a nombre de una Sociedad Anónima, ya inventaría algo en casa. Bajamos del auto, entramos a una habitación espléndida, la mejor que había, a esa hora tenía precios muy bajos, bastante lujosa, ella se deslumbró por eso, jamás la habían llevado a un lugar así, me acerqué y le di un beso interminable, dulce, profundo. Ella me lo aguantó. Mientras la besaba se sacaba la remera, quedando a la vista el sostén, que yo comencé a desabrochar de atrás. En segundos nada más estábamos los dos desnudos besándonos sobre la cama. Cosa de no creer. Yo 42, ella 18, y solo mía. Me llamó poderosamente la atención la suavidad de su piel, lo liso, terso, fresco que era su cuerpo. Yo estaba fuera de mi. Refregaba su cuerpo completamente con mi pija, con mis manos, con mis pies, la besaba, ella se entregó cien por ciento acompañando todos mis movimientos. Me pasaba la lengua por mi cuello, tomaba mi pija en sus manos y se la refregaba contra sus piernas, contra su pubis y yo ya estaba un poco atemorizado por tener que hacer el amor con una criatura tan tierna, tener que penetrarla me asustaba un poco, sería virgen ? Pensé. Sus senos, bien duritos, bien paraditos y con pezones más grandes de lo que yo imaginaría en una muchacha de 18 años eran perfectos. Todo en ella era como algo nuevo para mi, y no se por qué porque yo esa época la viví a pleno. Aun con mi pija en sus manos, se la llevó a la boca, comenzó a hacerme una mamada impresionante, todo era placer, todo dulce, todo excitante al máximo. No me quedaba claro quien tenía la iniciativa, ella estaba a la misma altura que yo, nos entregamos a una pasión muy fuerte los dos por igual.

Pasamos dos horas en ese hotel, le hice el amor dos veces, no era virgen, pero estaba bastante estrecha. Su pubis esbozaba rulitos castaños rulitos, pero tenía muy poco pelo, lo que me dejaba su concha totalmente expuesta. La bese por todos lados. Su culo, rosadito, perfecto, suave, se llevó la mayor cantidad de besos y caricias. Hablaba poco, gozaba mucho y parecía que estaba en el paraíso. Yo siempre pensando que el beneficiado era yo, pero me parece que ella pensaba lo mismo de si. Hoy en retrospectiva mi autoestima está mucho más alta.

Eran ya las 10 de la mañana, no había avisado nada de llegar tarde al trabajo, y me comenzó a torturar el reloj. Además estaba extenuado. Todo había sido muy rápido. Pasamos otros quince minutos donde aproveche a besar todas las partes de su cuerpo, especialmente en su hermosa conchita, tan sabrosa, la cual exploré hasta las mayores profundidades con mi lengua. Sus jugos inundaban mi boca, tenía un sabor especial todo lo que provenía de ella. Creo que llegó a tener un tercer orgasmo, por los movimientos y los gemidos, pero yo estaba extenuado, además, el sentido del deber a esta edad es superior, así que terminamos. Nos pegamos una ducha, juntos al principio ,pero ella se quedó un rato más. Y seguimos camino. La dejé donde ella iba y llegué tarde al trabajo, nada importante después de lo que disfruté.

Ahora ya miro enfrente de casa con otros ojos. Anoche salio a sacar los desperdicios, eran como las once de la noche, me saludó y me tiró un beso, que me dio pánico al principio por si me estuviera viendo alguien, aunque me pareció demasiado poco, no pude tocarlo siquiera. Estaba preciosa, tenía un vestido suelto, de verano, y sandalias planas, sin taco, el pelo desalineado y le misma belleza de siempre. Me debo estar poniendo viejo, pensé.

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